Categorias: Género, diversidad e inclusión 29/03/2022
Segregació horitzontal i segregació vertical

Segregación vertical y horitzontal

Las mujeres hayan pasado a ser parte importante del sector laboral. Pero la realidad es que todavía siguen sufriendo segregación sexual vertical y horizontal. La principal razón detrás de estas discriminaciones laborales por cuestión de género es la socialización de género. Y por tanto, la baja representatividad en los cargos de poder. Recordemos que en 2018 solo el 2,9% de las trabajadoras en España eran directoras y gerentes en comparación con el 5,9% de los trabajadores. ¿Qué repercusiones tiene este contexto en la vida y la salud de las mujeres? ¿Cómo de relevante es el liderazgo femenino? Tratamos estas cuestiones a continuación. 

Segregación sexual vertical 

La segregación vertical se define como la imposibilidad de acceder a cargos relevantes o con mayor responsabilidad dentro de una empresa o institución por razones de género. Este concepto también se conoce como “techo de cristal”. Provoca que muchas mujeres decidan ocupar cargos inferiores como consecuencia de la poca representatividad, de las discriminaciones y posibles violencias asociadas y de las dificultades de conciliación. Cabe destacar, aquí, el papel de la empresa o institución en concreto en materia de igualdad y equidad laboral. Una organización con políticas laborales comprometidas con la equidad de género tiene en cuenta la segregación vertical. Por ello, implanta las correspondientes medidas para facilitar la promoción interna de las mujeres. La segregación vertical también está muy relacionada con las diferencias salariales entre mujeres y hombres. Si las mujeres desempeñan cargos con menores responsabilidades, los salarios también serán menores.

A este respecto, aportamos algunos datos importantes: 

  • En 2019, el 48% de las personas investigadoras en los organismos públicos científicos eran mujeres, cifra que se reducía al 43% en las universidades españolas. Aunque en España las mujeres tengan casi la mitad de presencia en el mundo científico… 
  • Solo un 16% son rectoras de universidad, un 21% catedráticas y un 25% ocupa cargos importantes dentro de los organismos públicos de investigación como el CSIC.
  • Más concretamente, en noviembre de 2017, las mujeres representaban el 0% de los cargos de dirección general o presidencia de estas entidades, cifra que se incrementó hasta el 37,5% en 2019.

Segregación sexual horizontal

La segregación sexual horizontal es la predominancia de personas de un determinado género en una profesión o sector específico a causa de la socialización de género. Este tipo de socialización implica que desde muy pequeñas y pequeños, nuestro mundo simbólico está culturalmente condicionado según nuestro sexo a partir de estereotipos y roles de género. Así, las niñas son normalmente educadas según las feminidades tradicionales y los niños, según las masculinidades tradicionales. Dentro de estas masculinidades y feminidades hegemónicas, encontramos todos los estereotipos y roles de género relacionados con los estudios, las profesiones y, por tanto, el mundo laboral.

Así pues, los sectores y tareas relacionadas con los cuidados cuentan con mucha más representación femenina: son sectores y actividades muy feminizadas, como ya avanzamos en este artículo sobre nuestra propuesta de Plan de Igualdad. Aunque la presencia de las mujeres como alumnas dentro de los estudios típicamente asociados al colectivo masculino aumenta ligeramente con los años, si la mentalidad de las empresas y las personas que contratan no cambia, estas mujeres se continuarán encontrando con los obstáculos de la segregación vertical.

El liderazgo femenino

En muchas ocasiones, cuando hablamos de liderazgo femenino, pensamos en una mujer liderando de una forma tradicional, es decir, haciendo uso de un liderazgo masculino. Sin embargo, el liderazgo no tiene por qué estar relacionado con estereotipos masculinos, sino con cualidades relacionadas con una buena gestión de equipos y una eficiente resolución de incidencias.

De hecho, podría decirse que, últimamente, desde el mundo de los recursos humanos y el asesoramiento profesional (o coaching) se ha hecho una cierta apropiación de los valores típicamente femeninos relacionados con la tarea de los cuidados bajo el nombre de “liderazgo motivador”. Sin embargo, en ningún caso se ha hecho referencia a que esta manera de liderar más «empática» ha estado siempre relacionada con los estereotipos y roles de género femeninos.

Los datos lo demuestran:

Además, las investigaciones disponibles demuestran que las mujeres que ocupan cargos de poder dan importancia a cuestiones que históricamente han pasado inadvertidas o sobre las que no se han tomado importantes decisiones. Según estos estudios, la eliminación de las violencias, los servicios de cuidados infantiles y la atención a la salud reciben mucha más atención cuando son las mujeres las encargadas de liderar. Además, se observan niveles inferiores de corrupción en el gobierno y aumenta la probabilidad de colaboración entre todos los partidos políticos. Pero en materia de política y representación parlamentaria, todavía nos queda un largo camino:

  • Solo tres países en todo el mundo cuentan con un 50% (o más) de mujeres en sus parlamentos. En otros países, sin embargo, no hay ninguna mujer parlamentaria.
  • Las mujeres menores de treinta años representan menos del 1% de las mujeres parlamentarias a escala mundial.
  • A partir de una encuesta, las mujeres parlamentarias señalaron que su exposición a la tortura, el maltrato y los actos de violencia era casi el doble que el que sufrían los hombres.
  • Solo el 3,5% de los equipos de trabajo sobre el Covid-19 analizados en 87 países eran paritarios desde el punto de vista del género.

De hecho, la pandemia ocasionada por el coronavirus puso en evidencia la precariedad que sufren las mujeres debido a la baja profesionalización del colectivo. Por un lado, como profesionales del sector sanitario de primera línea. Por el otro, por la pérdida de puestos de trabajo relacionados con la economía informal y la labor de trabajo de cuidados (que, en la mayoría de los casos, se trata de un trabajo no remunerado).

El futuro del liderazgo femenino

Según las últimas predicciones, la igualdad de género dentro de las esferas más altas no se conseguirá en los próximos ciento treinta años, como mínimo. Por tanto, trabajar para revertir estas discriminaciones es actuar por una sociedad más equitativa. Es actuar para acabar con violencias simbólicas y estructurales y garantizar los derechos humanos.

Desde ReCrea, queremos enfatizar la importancia de los cuidados como base de la sociedad y como principal motivo de nuestra actividad. Garantizar la salud de las personas es importante y prioritario. Además, queremos dar relevancia al liderazgo femenino y te invitamos a conocer a nuestra directora, Cristina Martin Moya, en nuestro próximo artículo. 

¡Nos leemos pronto!